PERIOSTITIS

El tendón del músculo tibial anterior se puede inflamar en cualquier zona de su recorrido (que discurre hacia abajo por delante de la pierna y atraviesa la articulación del tobillo) debido a sobrecargas o presiones externas, originándose así una tendinitis del tibial anterior, lesión frecuente en corredores, pero también en jugadores de balonmano, hockey sobre hielo o baloncesto.

TRATAMIENTO
Como toda lesión, la prevención es el mejor de los tratamientos y para ello debemos de pensar primero en el calzado y superficie donde corremos. Las superficies duras y calzado que absorbe poco los impactos hacen que el periostio vibre demasiado y con el tiempo acabe inflamándose, por eso la elección de unas zapatillas que absorban bien el impacto y no correr siempre por superficie dura es el primer medio de prevención que tenemos que poner.
Otro aspecto con el que podemos combatir a la periostitis es con los estiramientos antes y después de la carrera, para que el músculo tibial esté menos denso y a la hora de la contracción ésta pueda realizarse de manera fluida sin afectar demasiado al periostio.
Por supuesto llevar una planificación del entrenamiento adecuada es crucial. Si hace tiempo que no corremos y empezamos con grandes volúmenes (10-15 kilómetros), la periostitis no tardará en aparecer, aunque esto, como en todo deportista, también tiene su parte de genética, ya que hay deportistas en los que su periostio es más resistente y otros en los que se inflama con sólo mirarlo.
Defectos biomecánicos como el exceso de pronación, la forma de nuestro pie (sobre todo si es plano) y otros defectos de carga pueden ser causa directa de la periostitis. Y hay que tratarlas con plantillas.
Una vez instalada la periostitis se recomienda aplicar hielo unos 15 minutos después de acabar de correr, para así bajar la inflamación, siguiendo con la aplicación de un masaje con una pomada antiinflamatoria.
Lo más aconsejable es ir directamente al médico, podólogo o fisioterapeuta, así diagnosticará la gravedad de la lesión y nos recetará el tratamiento más adecuado. Reposar y masajear con hielo en la fase aguda. Una vez superada la fase aguda se puede alternar el tratamiento con calor y con el uso de una tobillera.
Se puede aliviar la presión sobre el tendón redistribuyendo la presión del calzado con un lazado más cómodo y como opción adicional, colocando un anillo de espuma entre el lazo y el tendón.
El médico puede prescribir antiinflamatorios y pomadas. En algunos casos se enyesa cuando la lesión aún está en fase aguda. Para recuperarse totalmente se recomendia un plan de ejercicios.
Si la periostitis no es muy molesta o es pasajera, muchos corredores recurren a los calcetines compresivos o bandas compresivas de esparadrapo en la zona tibial, para así tener más sujeta la zona y reducir la vibración que provoca la periostitis. Esto sobre todo es un remedio común a la hora de hacer una carrera y tener ligeras molestias los días anteriores.
En los casos más graves debe de cesar la práctica deportiva. Son casos en los que el deportista no ha hecho caso a la lesión y ha seguido con sus entrenamientos. Por eso la detección temprana es un punto importante para ganar la partida a la periostitis.

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